Estás aqui -> Inicio » La salud de la humanidad » Rebeldía climática ante la COP 27

Multitud de científicos de todo el mundo, agrupados sobre todo en el movimiento Scientist Rebellion, han saltado a la calle para explicar la cruda realidad del cambio climático y de la relativa inacción de gobiernos y empresas, e incluso de la sociedad, ante una emergencia grave que se lleva décadas explicando. Como científicos, su responsabilidad en la divulgación y en impulsar el cambio social sobre la crisis climática es muy grande. A lo largo del mes de octubre y noviembre de 2022 han protagonizado acciones de desobediencia civil no violenta en preparación de la 27 cumbre del clima de la ONU que tendrá lugar entre el 7 y el 18 de noviembre en Egipto.

¿Por qué se rebelan los científicos?

Fotografía: Victoria Iglesias

El contenido del último resumen para gestores políticos del sexto informe climático del panel científico del IPCC no recoge la gravedad del problema. Ello es debido a las interferencias de los representantes de los gobiernos que lo suavizaron por la presión de los países petroleros. Se evitaron palabras incómodas como decrecimiento que sí estaban en el documento extenso original. Las soluciones que propone el documento de base son más drásticas de lo que recoge el resumen. La necesidad de reducir la producción de combustibles fósiles y la urgencia de un cambio de modelo de desarrollo social y económico tampoco se encuentran en el resumen. Es clave conectar todas las revueltas sociales que están surgiendo por problemas económicos, energéticos y sociales ya que todas tienen una base común con el origen del cambio climático.

En los últimos años se ha producido un crecimiento espectacular de los movimientos sociales que manifiestan su disconformidad mediante movilizaciones públicas masivas y actos de desobediencia civil, desde Black Lives Matter y Fridays for Future hasta las protestas masivas de los agricultores indios. El número de movimientos de protesta se triplicó entre 2006 y 2020. Los financiadores deben destinar una mayor proporción de sus recursos a los movimientos de protesta, para construir una ecología más fuerte del cambio social.

Los nuevos activistas climáticos
son mucho más eficientes que las ONGs
y grupos ecologistas clásicos

Edición e IA prompting: Marc Almeida

El trabajo de Extinction Rebellion (XR) en UK evitó 13 toneladas de dióxido de carbono por cada libra que gastó en promoción; por cada dólar gastado por Sunrise Movement, se evitaron aproximadamente cinco toneladas de dióxido de carbono. La relación coste-eficacia de XR y del Movimiento Sunrise es mejor que la de una de las organizaciones benéficas climáticas mejor valoradas a nivel mundial, Clean Air Task Force, por factores de 12 y 6 veces respectivamente. Teniendo en cuenta que incluso los movimientos de protesta con escasa financiación han tenido un impacto catalizador en la consecución de cambios positivos a gran escala, el apoyo a los movimientos de protesta jóvenes y emergentes podría ser una de las cosas más impactantes que pueden hacer los filántropos.

Los herederos y beneficiarios de dos fortunas petroleras estadounidenses apoyan a grupos que luchan por bloquear proyectos de combustibles fósiles. Sienten una obligación moral. Equation Campaign, fundada en 2020 brinda apoyo económico y defensa jurídica a las personas que viven cerca de oleoductos y refinerías, y que están tratando de detener el aumento de los combustibles fósiles mediante métodos que incluyen la desobediencia civil.

¿Qué es una COP y por qué importa
la 27 cumbre climática?

Edición e IA prompting: Marc Almeida

Estos objetivos se comparten con el Fondo para la Emergencia Climática, fundado en 2019 en California. Ambas cuentan con respaldo económico de descendientes Getty Oil y de la familia Rockefeller que fundó Standard Oil en 1870. Save Old Growth y Just Stop Oil son otros grupos muy eficientes en la lucha climática que cuentan con apoyos económicos de fortunas creadas a partir del negocio del petróleo. Algunas acciones de estos activistas encolerizan a la población pero ellos no buscan ser populares sino reducir la amenaza climática.

Una Conferencia de las Partes (en inglés COP, Conference of the Parties), también conocida como Conferencia de los Estados Signatarios, es el órgano rector de algunos acuerdos y convenciones internacionales. Las partes son los estados miembros de la convención, en la actualidad la COP del clima, reúne alrededor de 200. Además de las partes, en estas conferencias anuales pueden participar como observadores los representantes de empresas, organizaciones internacionales, grupos de interés, asociaciones etc. Las COP suelen convocar muchos activistas que piden a través de actos reivindicativos medidas más contundentes para proteger el clima. La primera conferencia mundial sobre el clima fue en 1979, en Ginebra (Suiza). En esta COP 1 se lanzó un Programa Mundial de Investigación del Clima, bajo la responsabilidad de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y del Consejo Internacional de Uniones Científicas (ICSU). La Cumbre de la Tierra celebrada en 1992 en Río de Janeiro (Brasil) fue crucial en las negociaciones internacionales sobre el clima. La COP 21 tuvo lugar en París en 2015 y fue en la que se estableció el famoso acuerdo para no sobrepasar 1,5 grados de calentamiento global respecto a la era preindustrial.

¿Qué se espera de la cumbre climática de Egipto (COP 27)?

Edición e IA prompting: Marc Almeida

La próxima cumbre del clima, la COP 27 no pinta nada bien. Mucha urgencia, mucha tensión muchos frentes sociales, políticos y ambientales que abordar y muy poco compromiso real de los grandes estados. Se cierne la amenaza de que se convierta en una conferencia de mero trámite, que deje sin resolver las cuestiones más importantes. Hay, sin embargo, dos piezas de optimismo y esperanza. Una pieza es la creciente movilización de organizaciones ciudadanas, ONGs y activistas ambientales que apuntan medidas concretas con denuncias objetivas basadas en la ciencia. Son cada vez más efectivos reduciendo de facto las emisiones de gases de efecto invernadero además de generar opinión en la sociedad. La otra pieza de esperanza está en los países de tamaño medio y en los que están en vías de desarrollo. Tal como destacó el expresidente de Colombia, Iván Duque Márquez, una alianza y una acción coordinada entre estos países puede y debe salvar la COP27 de la irrelevancia.

La anterior cumbre del clima, la COP 26 que se celebró en 2021 en Glasgow dejó muchos temas sin cerrar. Sus promesas nos situaban en la senda de entre 1,8 y 2,4 gradoscentígrados de calentamiento, muy por encima de los límites seguros para la humanidad. Además, los países ricos no cumplieron su compromiso de aportar 100.000 millones de dólares anuales en financiación del clima para apoyar a los países más vulnerables. Por ello y más, la cumbre 27 que se celebrará en noviembre de 2022 en Egipto tiene mucho trabajo pendiente. Los efectos de la crisis climática están siendo devastadores: un tercio de Pakistán bajo el agua, el verano más caluroso de Europa en 500 años, más de un millón de desplazados por las peores inundaciones que ha sufrido Nigeria, sequías históricas en Europa y en el Cuerno de África, incendios forestales catastróficos en California. Solo por citar algunos ejemplos.

Hay cuatro aspectos clave para la COP 27. En primer lugar, eliminar todas las ambigüedades relativas a los subsidios a los combustibles fósiles. No hay margen para ninguna duda de que estos subsidios son un suicidio, por usar las palabras del secretario general de las Naciones Unidas Antonio Guterres. En segundo lugar, las ayudas a los países mas pobres. La incumplida promesa de que los países ricos aportaran 100.000 millones de dólares anuales, una cantidad que ahora se estima que debe triplicarse y que no llega a materializarse nunca. El polémico aspecto de las pérdidas y daños, las consecuencias ocasionadas por los cambios violentos en el clima que afectan a los países más vulnerables que son precisamente quienes menos han contribuido y menos contribuyen al cambio climático. En tercer lugar, la revisión detallada y profunda del artículo 6, el relativo al mercado de emisiones. Un artículo que requiere a su vez revisar el marco contable para los resultados de mitigación o créditos de carbono, tanto entre países como entidades y sectores, el desarrollo de un mecanismo centralizado similar en concepto al Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto, y colaborar en la reducción de emisiones de manera no comercial a través por ejemplo de impuestos al carbono. Y por último, y más importante, trabajar en un mecanismo que logre una mitigación general de las emisiones globales y no basarlo todo en las NDC, las emisiones a nivel nacional

La necesidad de una acción climática decidida nunca ha sido mayor. Sin embargo, y a pesar de las fortísimas presiones de la sociedad y de muchos grupos de activistas, las perspectivas no son buenas. Egipto tiene una situación política muy poco favorable al diálogo social, las luchas por los derechos humanos son reprimidas violentamente y, además, es poco proclive a reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Esto, sumado al actual escenario geopolítico, energético y económico en el mundo, y a la escasa representación de Jefes de Estado anunciada por países con mucho peso hace muy poco probable que se alcancen acuerdos importantes. Es decir, cuando más necesitamos una COP, menos parece que podremos contar con ella. Pero, ojalá nos equivoquemos. Ojalá la acción social, científica y política unida a la voluntad de esos países medios, unidos entre sí y con los más desfavorecidos, logre cerrar acuerdos para un avance valiente en la adaptación y, sobre todo, la mitigación del cambio climático.

La revolución tranquila

Edición e IA prompting: Marc Almeida

En paralelo al activismo más radical, Planeta Local: Una revolución silenciosa, es una película de la ONG internacional Local Futures, muestra una revolución silenciosa y transformadora que está surgiendo en todo el mundo.

Lejos de los medios de comunicación clásicos, la burda narrativa de «lo más grande es mejor y hay que crecer siempre” que ha dominado el pensamiento económico durante el último siglo y medio está siendo cuestionada. Mientras la gente trabaja para proteger y restaurar sus economías locales, sus comunidades y el mundo natural, muchas y muy diversas iniciativas están demostrando un nuevo camino para la humanidad. Es un camino que localiza en lugar de globalizar, que conecta en lugar de separar y que nos muestra que los seres humanos no tienen por qué ser el problema, sino que podemos ser la solución.

Con activistas de todos los continentes y figuras como Russell Brand, Noam Chomsky, Vandana Shiva, Helena Norberg-Hodge, Naomi Klein, Jane Goodall y Gabor Maté, Planet Local: Una revolución silenciosa es también una oportuna y convincente llamada a la acción.

El peor negacionismo es negar
el potencial de la acción
individual ante el cambio climático

Los negacionistas se reinventan ante la imposibilidad de convencer de que el ser humano no tiene nada que ver con el cambio climático. Combinando medias verdades y una narrativa provocadora y envolvente, el Youtuber Dalas y otros se entregan a la idea derrotista de “hagas lo que hagas no vas a lograr nada” torciendo la realidad. Por ejemplo, poniendo el foco en que solo un 4% de las emisiones se pueden reducir con cambios de hábitos individuales, citando el informe Emisiones netas cero en 2050 de la Agencia Internacional de Energía, pero obviando que otro 55% depende de opciones vinculadas al consumidor.

Los contenidos desinformativos no se pueden fabricar ahora directamente a partir de mentiras y por eso se combinan medias verdades, datos veraces e interpretaciones delirantes para crear confusión. Cuando ridiculizar a Greta Thunberg o culpar a China de todos nuestros males climáticos no funciona, entonces se descalifica a los ambientalistas y activistas climáticos. Todo con tal de ganar un poco mas de atención, protagonismo e incluso financiación. Solo queda apelar al sentido crítico de la ciudadanía, instar a que se comprueben las fuentes y sembrar las redes con piezas veraces de información. Contamos contigo.

Edición e IA prompting: Marc Almeida

El activismo radical mejora
la aceptación del activismo moderado

Los movimientos sociales son agentes fundamentales del cambio social. Están formados por distintas facciones con programas y tácticas únicas, y no resulta claro cuándo estas facciones pueden complementar o impedir las metas de las demás. Los resultados de Simpson y colaboradores (PNAS Neux 2022) sobre el movimiento por los derechos de los animales y el movimiento por el clima, muestran que la presencia de un flanco radical aumenta el apoyo a una facción moderada dentro del mismo movimiento y no resta apoyo a las facciones moderadas ni hace que todo el movimiento parezca poco razonable. Además, es el uso de tácticas radicales, como la destrucción de propiedades o la violencia, y no un programa radical, lo que impulsa este efecto.

Estos resultados indican que los grupos activistas que emplean tácticas impopulares pueden aumentar el apoyo a otros grupos dentro del mismo movimiento, lo que apunta a que las facciones del movimiento son complementarias, a pesar de perseguir enfoques divergentes para el cambio social.

Edición e IA prompting: Marc Almeida

¿Se ha convertido la desobediencia civil
en una nueva responsabilidad de los científicos?

En agosto de 2021, un grupo de científicos activistas llamado Scientist Rebellion filtró partes de la contribución del Grupo de Trabajo III al Sexto Informe de Evaluación del Panel Internacional de Clima IPCC. Fue una acción climática disruptiva al restringir el proceso intergubernamental cuidadosamente orquestado del IPCC revelando la relación cada vez más intrincada entre ciencia, activismo y responsabilidad. La destacada sensación de urgencia en torno a la acción climática, la creciente prevalencia de la crisis climática tanto en la esfera pública como en la científica, y la creciente relevancia política de las interfaces ciencia-política ejercen fuertes presiones sobre los científicos relacionados con el cambio climático que deben ser entendidas sin juicios prematuros.

Tal como argumenta Hartz (Wires Climate Change 2022), a través de su filtración y apelación a la responsabilidad individual de los científicos para comprometerse con el activismo, Scientist Rebellion presenta un caso por excelencia de las nuevas responsabilidades asignadas a los científicos en la ciencia del clima de hoy en día. No toda la ciencia está tan politizada como la del cambio climático, porque no toda la ciencia tiene implicaciones políticas y sociales de tan largo alcance. La credibilidad científica y la confianza del público dependen ahora también de que los propios científicos pongan en práctica acciones acordes a sus conocimientos. Los crecientes llamamientos a favor de un mayor activismo en la ciencia también exigen una reflexión cada vez más crítica sobre la responsabilidad individual en y para la ciencia.

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Fenando Valladares

Aprender y enseñar forman un círculo virtuoso del que obtengo energía y motivación para los proyectos más ambiciosos y disparatados.

Aprender y enseñar forman un círculo virtuoso del que obtengo energía y motivación para los proyectos más ambiciosos y disparatados.