¿Jugando limpio con energía sucia?


España ha tomado un rumbo decidido y ejemplar de cara a la descarbonización de la energía, con una apuesta clara por las renovables y el cierre de las centrales térmicas basadas en el carbón. Sin embargo aun la estrategia política contiene contradicciones como la de no generar energía sucia en suelo nacional pero comprarla de países como nuestro vecino Marruecos. Hemos sabido recientemente que la compra de energía eléctrica a Marruecos ha incrementado significativamente a pesar de ser mucho mas “sucia” que la que se genera en España o en otros países vecinos. Y eso comenzó hace unos meses, coincidiendo con la puesta en marcha de una gran central térmica en ese país precisamente apoyada en el uso del carbón como combustible. La cuestión es complicada, porque esta energía sucia es muy barata, y por ello la entonces ministra Teresa Ribera pidió a la Unión Europea que se impusieran impuestos a la energía sucia (pero barata) que se importe a la UE. Las centrales térmicas como la de Safí (zona ya en crisis ambiental por la industria de los fosfatos) y la de Jarada no están sujetas al sistema europeo de derechos de emisiones y por ello producen una energía barata, libre de aranceles y limitaciones. Tema escabroso, donde la mejor solución para el medio ambiente es, claramente no jugar con la energía sucia, ya que no es posible jugar limpio con este tipo de energía.

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