El delta del Ebro no siempre estuvo ahí, y puede que pronto no esté más


Las imágenes de devastación tras la tormenta Gloria han acaparado los medios de comunicación estos días. Se vuelven a batir récords de clima extremo. Una de las imágenes mas impresionantes vienen del área inundada en el Delta del Ebro. El satélite revela como la mayor parte de los 300 kms cuadrados que normalmente emergen del mar, quedaban cubiertos por las aguas.

Delta del Ebro y cambio global

Lo que ocurre con el delta del Ebro es un caso muy ilustrativo del concepto de cambio global. A los efectos del cambio climático (elevación del nivel del mar, aumento de la frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos como la tormenta Gloria, cambios en las corrientes marinas) se suman otros efectos tan o mas devastadores, también de origen humano, como son la reducción a menos del 50% del caudal del rio Ebro durante el siglo XX, la drástica disminución del aporte de sedimentos y arena con la construcción de embalses y las alteraciones hidrológicas del delta debido a actividades agrícolas y al desarrollo de infraestructuras, caminos y carreteras.

El delta del Ebro no existía como tal en época de los romanos, ni siquiera en el siglo IV. Aunque existe el delta desde hace mas de 6000 años, cuando el eustatismo (el nivel del mar en relación al continente) dio lugar a las condiciones actuales al finalizar la última glaciación, la mayor parte del delta estaba bajo el agua. En la actualidad, el delta ocupa mas de 2000 km2, pero solo emergen algo mas de 300 km2. No fue hasta bien avanzado el siglo XV y XVI que el Ebro dejaría de desembocar a 20 kms de Tortosa, cerca de la actual Amposta, y lo comenzó a hacer a unos 23 kms mas al oriente, en la zona de la isla de Buda, la mas grande de Cataluña. Ese gran triangulo de tierra ganada al mar que alargó unos 23 kms el recorrido del Ebro hasta su desembocadura se originó fundamentalmente a partir de la gran erosión en toda la cuenca del río que acompañó a la deforestación. Una deforestación impulsada por el imperio de Felipe II y que continuó con fuerza hasta el reinado de Carlos III, quien por cierto, pondría mucho interés en la colonización y aprovechamiento del delta del Ebro. De una forma simplista pero no falta de razón, la construcción de la Armada Invencible y la tala masiva de árboles que llevó consigo, generó las bases del delta del Ebro tal como lo conocemos hoy.  Así pues, el delta sobre el que caminamos hoy no siempre estuvo ahí. Y con el cambio global, puede que no dure mucho.

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