A ver si esta vez la ley de cambio climático no se atranca…

Es necesaria, aunque no suficiente, y desde luego, es urgente. La Ley de Cambio Climático estuvo a punto de aprobarse en abril de 2019 cuando había pasado todos los filtros y había sido revisada y enriquecida con las aportaciones de numerosos grupos e instituciones. Pero la inestabilidad política de nuestro país y el adelante de las elecciones la metió en un cajón. En estos días el Gobierno la ha puesto en la “recta final para su tramitación administrativa”. A ver si hay suerte ahora. En este artículo de The Conversation hemos hecho un resumen y un breve análisis de sus contenidos.

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Donde mas falta hacen, mas secos bajan los ríos

Llevamos publicando en Instagram, en nuestro canal de la Salud de la Humanidad, una serie de mapas con proyecciones desde los últimos años hacia el resto de este siglo sobre el clima y los riesgos asociados que han hecho públicas la Agencia Europea de Medio Ambiente. España no sale nada bien en esos mapas. En el de hoy sobre el caudal de los ríos parecería aplicarse la mas cruel Ley de Murphy: precisamente en las regiones más secas de Europa, allí donde más falta hace el agua que traen los ríos, mas está disminuyendo y mas va a disminuir el caudal. Y son disminuciones tan drásticas que no cabe hablar de caudal ecológico ni nada similar. Con los ríos se suma la sobrexplotación del agua, el malgasto y las pérdidas por transporte con el cambio climático. Y el resultado es tan preocupante que debemos tomar conciencia y actuar con prontitud.

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¿Jugando limpio con energía sucia?

España ha tomado un rumbo decidido y ejemplar de cara a la descarbonización de la energía, con una apuesta clara por las renovables y el cierre de las centrales térmicas basadas en el carbón. Sin embargo aun la estrategia política contiene contradicciones como la de no generar energía sucia en suelo nacional pero comprarla de países como nuestro vecino Marruecos. Hemos sabido recientemente que la compra de energía eléctrica a Marruecos ha incrementado significativamente a pesar de ser mucho mas “sucia” que la que se genera en España o en otros países vecinos. Y eso comenzó hace unos meses, coincidiendo con la puesta en marcha de una gran central térmica en ese país precisamente apoyada en el uso del carbón como combustible. La cuestión es complicada, porque esta energía sucia es muy barata, y por ello la entonces ministra Teresa Ribera pidió a la Unión Europea que se impusieran impuestos a la energía sucia (pero barata) que se importe a la UE. Las centrales térmicas como la de Safí (zona ya en crisis ambiental por la industria de los fosfatos) y la de Jarada no están sujetas al sistema europeo de derechos de emisiones y por ello producen una energía barata, libre de aranceles y limitaciones. Tema escabroso, donde la mejor solución para el medio ambiente es, claramente no jugar con la energía sucia, ya que no es posible jugar limpio con este tipo de energía.

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Dia internacional de la mujer y la niña en la ciencia: ¿es suficiente?

En el día internacional de la mujer y la niña en la ciencia hacemos una reflexión crítica: está muy bien animar a las niñas a que entren en la carrera científica, pero es un poco tramposo o hipócrita si luego ellas tienen mas dificultades para continuar, conciliar y encontrar un puesto de trabajo digno y relevante en el mundo académico. Este aspecto no tan positivo de dedicar un día a la niña y a la mujer en la ciencia muestra lo complejo que es favorecer realmente la igualdad de oportunidades en una sociedad que arrastra profundas inercias y desigualdades.  Abordamos esta cuestión en nuestro artículo en Ciencia Crítica. La iniciativa la empujó la inusual princesa Nisreen, que soñaba ella misma con ser científica tal y como lo cuenta Sabrina Duque en su interesante artículo también en eldiario.es.

mujer en ciencia

En línea con la línea de costa

¿Cuantas cosas se tienen que alinear para que en nuestras costas se cumpla la ley y se aplique el sentido común? Hace unos días publicamos en El País una breve tribuna sobre la importancia de repensar las costas tras “Gloria”, una tormenta inusualmente destructiva que puso en evidencia los estragos del cambio climático en la interfase tierra-mar. En esta interfase donde viven millones de personas, donde se encuentran ecosistemas de valor incalculable y donde se realizan multitud de actividades clave para nuestra economía apenas quedan sistemas naturales que puedan defendernos de los embates del mar y del viento. Poco después y en el mismo medio, Teresa Ribera, la flamante vicepresidenta para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico,  calificaba de irresponsabilidad el cambio que se hizo a la ley de costas en 2013 para permitir mas atropellos a la naturaleza y al sentido común y delineaba una estrategia para preparar la costa mucho mejor para lo que cada vez es mas inminente. Y en esos días también el Colegio de Geólogos se pronunció de forma muy similar, indicando sin matices que o se recupera la sensatez, se deconstruye el litoral, se llevan algunas infraestructuras como trenes costeros al interior y se devuelven los sedimentos y el caudal a ríos como el Ebro, o simplemente nos quedaremos en breve sin zonas tan amplias y valiosas como el delta del Ebro. Numerosas asociaciones ecologistas y agrupaciones mixtas como la Plataforma en Defensa del Ebro llevaban décadas anunciando estos riesgos y proponiendo una defensa del litoral mas integrada y profunda, todo ello apoyado en las abundantes bases científicas que se acumularon durante el siglo XX al respecto. ¿Que mas debe alinearse para que la sociedad y sus responsables políticos tomemos decisiones audaces y no solo evitemos reconstruir paseos marítimos donde nunca debieron construirse? ¿Cuando seremos capaces de frenar una especulación y un mal uso de una zona tan clave como vulnerable ante el cambio climático?

linea de costa II